Nro 62 Bullying:segregación de la diferencia
Lic. Alejandra Marroquín- Psicoanalista
Desde hace un tiempo se ha instalado en nuestra sociedad escolar el término inglés “bullying” para nominar el fenómeno que se da entre los estudiantes (en general púberes y adolescentes). Este es un fenómeno de hostigamiento y agresión física o verbal hacia un compañero de aula en forma reiterada. Participan de esto el que hostiga o maltrata y el hostigado o maltratado. Podemos pensarlo como una escena de extrema asimetría entre uno que se ubica como el agresor y otro en el lugar de “su víctima”. Esta escena se despliega también con otra peculiaridad: en un espacio grupal, el aula, el recreo, etc. Esto incorpora entonces otro elemento: “el grupo” o los otros que presencian esta conducta de hostigamiento.
Algo también interesante de destacar es que quien es burlado lo es, en tanto marca una diferencia que sobresale del todo, por ejemplo alguna diferencia física, algún rasgo de su modo de ser. Y se lo nombra rotulándolo: “el gordo” “cuatro ojos” “la narigona” “la traga” “el buchón”, etc.
Socialmente parecería existir una creencia de: “todos somos iguales” que si bien esto es muy adecuado para el plano de los derechos vitales del hombre; todos somos iguales pero diferentes. Hago hincapié en esto ya que en general quien padece de hostigamiento por alguna diferencia, es “segregado”, apartado y queda sin posibilidad de incluirse al grupo que sostiene su pertenencia con la creencia de: “todos somos iguales y él no”.
Existen rasgos propios de nuestra época que facilitan el despliegue de estos fenómenos segregativos.
Desde el psicoanálisis este fenómeno posee una doble lectura:
1) Una lectura relativa a la dimensión subjetiva (de quien padece hostigamiento y quien lo produce): que se relacionan con los procesos de constitución psíquica de cada sujeto.
2) Los aspectos que se vinculan a la dimensión social, constituida por ordenamientos, regulaciones y normativas inherentes a cada sociedad. En este caso sería: las características del contexto social y escolar donde transcurre.
Esto implica un abordaje de estas conductas en su doble dimensión: el abordaje con el niño hostigado, con el niño hostigador y en el grupo de pares que esto sucede. En dirección a romper con la segregación y propiciar la integración de las diferencias.
La escuela es el lugar de encuentro con otros semejantes, es el lugar que se alberga al niño y se le ofrece un espacio para desarrollarse como alumno. Un niño que se muestra frágil en el encuentro con el otro mostrará su padecimiento subjetivo de diversos modos y uno de ellos puede ser la agresividad, el hostigamiento, el retraimiento, el rechazo a los escolar, etc.
Es necesario que en la escena educativa se repongan las experiencias que ubiquen en un lugar de importancia a la palabra y que se haga posible una intervención entre quienes conforman el ámbito educativo: docentes, directivos, coordinadores pedagógicos, psicólogos, psicopedagogos.
Las conductas de hostigamiento entre los alumnos en una escuela requieren un genuino trabajo en equipo por parte de la escuela con el objetivo de: abrir un espacio para tratar de localizar el conflicto, tratar de comprenderlo y pensar estrategias posibles y singulares a la realidad de cada escuela.
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