Nro 62 Endometriosis


Un hallazgo casual
Un problema insospechado
¿Qué es la endometriosis?

Dra. Graciela C. Bavastro

Nunca deja de asombrarme cómo las patologías humanas se expresan a veces en otros órganos que aquéllos en las que tienen origen. Por ejemplo, entre otros, una alteración en el color o forma de las uñas puede indicar al clínico o al dermatólogo, un problema tiroideo, pulmonar o hematológico. A mí me ocurrió que realizando una colposcopía, observé en el cuello uterino de una mujer joven, un área levemente elevada de intenso color borravino. Mi sospecha se confirmó al observar el Papanicolaou de esa zona, que hice separadamente de la toma habitual. Era un foco de endometriosis de la que la paciente y su médico desconocían su existencia.
¿De qué se trata esta patología de la que cada vez es más frecuente que se hable?
No está aún determinado su origen. Se habla de un transtorno inmunológico y de un origen genético, por lo que interesa saber si madre o hermanas tienen antecedentes de ella.
Endometriosis viene de endometrio que es la piel interior del útero. Es el endometrio el que cada mes, al desprenderse, origina la menstruación y el que estimulado por la progesterona, acoge al óvulo fecundado que iniciará el desarrollo de una nueva vida. Pero cuando, por razones que desconocemos, un fragmento de endometrio se ubica en la pared muscular uterina (endometriosis interna) o en ovario, cuello uterino, trompas, vejiga, intestino o fuera de la pelvis (endom. externa) hablamos de endometriosis. Durante la vida genital activa, cada foco de endometrio en esas localizaciones “menstrua” al momento de la menstruación, provocando dolores, que variarán de acuerdo a su localización. Así sucederán dolores menstruales cada vez más intensos (dismenorreas), dolor en las relaciones (dispareunia), dolores al orinar y tal vez hematuria (si se ubica en vejiga).
Las pacientes tienen entre 25 a 40 años y al suceder la menopausia los focos se atrofian y dejan de afectar a la portadora.
Es una enfermedad crónica que altera la calidad de vida de la paciente por los dolores que provoca y disminuye su fertilidad en un 40% de los casos..
Su ubicación ovárica ocasiona la aparición de quistes “achocolatados” que deben ser operados (Hoy en día generalmente por laparoscopía).
La paciente tiene una larga historia de dolor menstrual, que no siempre se toma en cuenta, lo que demora el diagnóstico.
Por ser una enfermedad evolutiva, su diagnóstico precoz facilita el tratamiento y mejora el pronóstico.
Situaciones orientadoras:
- Dolor menstrual cada vez más intenso o dolor en las relaciones.
- Infertilidad o esterilidad
- Quistes ováricos.
El no haber a veces dolor pero sí dificultad de embarazarse habilita a descartarla como causa de esterilidad.
El tratamiento puede ser médico (Medicación hormonal sostenida por 6 a 9 meses, para evitar la menstruación) y /o quirúrgico (remoción de los focos conocidos). Las molestias cesan al sucederse la menopausia .
Su incidencia en la fertilidad ha provocado que los especialistas se abocaran especialmente a su estudio y es por ello que pueden dar la mejor solución a las pacientes afectadas

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